domingo, 15 de abril de 2018

¡De vuelta al lío!

Aquí no sabemos lo que es eso de descansar; todavía convalecientes de nuestro periplo por Europa, hemos vuelto y estamos aquí para darlo todo.

¡Qué fácil es liarnos! Y es que nos debemos a nuestro público, y si el público pide espectáculo, no podemos evitar querer dárselo. Y así lo hicimos ayer tras la celebración de las III Jornadas Formativas celebradas en Santiago Uno.

Zancos, bomba, magia, música, trapecio, baile, capoeira, malabares y peligrosas actuaciones con “el aro de la muerte”. Ayer lo dimos todo para dejar claro quién manda aquí; y vaya si mereció la pena.
Carcajadas, risas, aplausos interminables, e incluso lágrimas; pero de las de emoción, de las que tienen un regusto dulce porque llegan directamente del corazón y contagian a todo aquel que las ve llegar.

Todo salió a pedir de boca y el público pedía más y más. Mención especial a nuestro nuevo técnico de sonido, que pese a tener un encontronazo con Siri durante la actuación de capoeira supo sobreponerse para que todo el mundo pudiera disfrutar del espectáculo.



domingo, 8 de abril de 2018

Arte viajero en Mostar

Adelantábamos hace unos días en nuestro Facebook que algunos nos íbamos con la Escuela Viajera Santiago Uno a rodar por Europa en autobús litera para conocer otras realidades y resonar ante el mundo… además de para buscar inspiración… pues bien, la magia se hizo presente ayer en una Mostar (Bosnia y Herzegovina) en la que aún se pueden apreciar heridas de guerra. 

Salimos anocheciendo con la idea de ver iluminado el Puente Viejo (Stari Most) de la ciudad, por cierto precioso en su tranquilidad, nada que ver con el bullicio que soporta durante el día, con una guitarra de la mano y ganas de tener un buen rato, que no fue bueno sino maravilloso.

Cantamos, reímos, bailamos e hicimos amistades internacionales, congregando a todo el que por allí pasaba aunque en un primer momento nos mirasen con vergüenza y recelo; salvada la barrera idiomática, pudo más la fuerza de las emociones, de lo que transmite la música y al final, conga gigante incluida, lo difícil fue la despedida de una velada improvisada e inolvidable.

La anécdota la vivimos en el parking al encontrárnoslo cerrado y ni un alma por ahí… pero eso es otra de las muchas historias que vamos viviendo…

Timbrando a San Pedro